Una mañana normal en una correduría: una bandeja llena de correos de clientes, dos renovaciones que vencen esta semana, un siniestro de hogar que la compañía no mueve y un cliente que quiere saber si su póliza de comercio cubre lo que le ha pasado. Todo a la vez.

Entre llamada y llamada, alguien del equipo abre ChatGPT y escribe: “¿una póliza de comercio cubre el robo de género de una furgoneta aparcada de noche?”. La respuesta llega en tres segundos, bien redactada y con aparente seguridad. No ha leído la póliza de ese cliente, ni la de ningún otro.

Ese es el malentendido más común en una correduría: usar la herramienta como si supiera seguros, cuando donde rinde es trabajando sobre tus documentos. Este artículo va de esa diferencia: dónde encaja, qué no sabe de tu cartera y cómo hacer que forme parte del trabajo de cada semana.

Qué dice el propio sector

El propio sector se lo planteó pronto. En junio de 2023, FECOR, la federación que agrupa a organizaciones profesionales de corredores y corredurías de seguros de España, presentó su séptimo cuaderno temático, dedicado precisamente a esta herramienta: “ChatGPT: el #corredortech clarifica la charla de la incertidumbre”.

El cuaderno plantea ChatGPT como un aliado para la relación con clientes y las tareas diarias de la correduría, e incluye un apartado sobre la normativa aplicable, centrado en privacidad y protección de datos. Según la cobertura que hicieron los medios del sector, sus recomendaciones van en una dirección clara: supervisión humana, políticas de privacidad y seguridad, limitar el acceso a datos sensibles y formar a los corredores en su uso. Y formación transversal, no solo de manejo de la herramienta.

Es un buen punto de partida. La pregunta práctica es cómo se traduce eso en el trabajo de una correduría concreta.

Dónde encaja ChatGPT en una correduría

No todas las tareas son iguales. Estas son las que mejor responden, ordenadas de menos a más delicadas.

TareaQué hace la IAQué haces túRiesgo si no revisas
Resumir notas de una llamada o visitaOrdena lo hablado en una fichaCompruebas que no falta nadaBajo
Redactar comunicaciones a clientesPrimer borrador en tono claroAjustas y firmasBajo
Seguimiento de siniestrosResume el hilo con la compañía y redacta la reclamación de estadoDecides el tono y el siguiente pasoMedio
Localizar en la póliza lo que afecta a un siniestroCita los apartados relevantesDecides si hay cobertura y qué decir al clienteAlto
Preparar una propuesta de seguroEstructura y redacciónEl análisis y la recomendación son tuyosAlto

La tabla tiene una lógica. Cuanto más cerca está la tarea de decirle al cliente qué está cubierto y qué no, más pesa tu revisión.

Comunicaciones y notas: donde empezar

Es el terreno más seguro. Explicar a un cliente por qué su prima sube en la renovación, recordarle la documentación que falta para abrir un siniestro, contestar la consulta de siempre sobre la carta verde.

La IA escribe rápido y en lenguaje llano. Tú conoces al cliente y sabes qué tono necesita. Es un reparto razonable.

Seguimiento de siniestros

Un siniestro que se alarga acumula correos: el parte, la respuesta de la compañía, el perito, el presupuesto, la reclamación del cliente. Reconstruir en qué punto está cuesta tiempo cada vez que alguien pregunta.

Pegar ese hilo (anonimizado) y pedir un resumen con fechas, estado actual y lo que falta ahorra esa reconstrucción. A partir de ahí, la IA puede redactar el correo a la compañía pidiendo que se mueva el expediente. Lo que no puede hacer es decidir si toca insistir, escalar o ir por otra vía. Eso es criterio de tramitador.

Leer la póliza con un siniestro delante

Un cliente llama porque una tubería del local de arriba le ha inundado el almacén. Antes de decirle nada, necesitas saber qué dicen su condicionado general y sus condiciones particulares sobre daños por agua, responsabilidad de terceros, franquicias y plazo de comunicación. Sesenta páginas para encontrar cuatro apartados.

Esa búsqueda es trabajo mecánico y la IA la hace bien, con una condición: que trabaje sobre el texto que tú le das, no sobre lo que cree saber del producto.

Te paso el condicionado general y las condiciones particulares de un
seguro de comercio (datos del tomador anonimizados). Hecho declarado:
daños por agua en el almacén procedentes de una tubería del local
superior. Localiza y cita literalmente los apartados que pueden
afectar a este siniestro: coberturas, exclusiones, límites,
franquicias y plazo y forma de comunicación. Indica el apartado
exacto de cada cita. No concluyas si está cubierto o no.

La cita literal con su apartado te permite comprobarlo en un minuto. La conclusión (si hay cobertura, qué le dices al cliente, si conviene reclamar al seguro del vecino) sigue siendo tuya. Si lo que necesitas es poner dos productos frente a frente, en la guía de prompts de IA para corredores de seguros tienes el prompt para comparar condicionados apartado por apartado, junto a otros por tarea.

Lo que ChatGPT no sabe de tu cartera

Conviene tenerlo muy claro, porque aquí es donde se cometen los errores caros.

  • No conoce el condicionado vigente de cada compañía. Si le preguntas “¿el seguro de hogar de tal aseguradora cubre daños estéticos?”, te contestará algo plausible que puede estar desactualizado o ser directamente inventado.
  • No sabe qué ha firmado tu cliente: condiciones particulares, suplementos, exclusiones pactadas. Nada de eso existe para la herramienta si no se lo das.
  • No distingue lo que sabe de lo que supone, y responde con la misma seguridad cuando acierta que cuando se equivoca.

En otros sectores, una respuesta inventada es un borrador que hay que corregir. En seguros puede ser un cliente que cree estar cubierto y no lo está. El día del siniestro, esa diferencia la paga él, y la explicación te la pide a ti.

Una cobertura que la IA “recuerda” no es una cobertura. Solo cuenta lo que está en el texto de la póliza.

Qué datos no deberían entrar

La correduría maneja datos personales a diario, y algunos especialmente sensibles: cuestionarios de salud en vida, salud o accidentes, informes médicos en siniestros con lesiones, datos económicos de empresas.

Antes de pegar nada, tres hábitos:

  • Anonimizar por defecto: “el tomador”, “la empresa X”, “[importe]”. Para localizar una cláusula o redactar un correo no hace falta el nombre, el DNI ni el número de póliza.
  • Dejar fuera los datos de salud, salvo que tengas una herramienta y unas garantías pensadas para ello.
  • Trabajar con una cuenta profesional, con las condiciones de tratamiento de datos claras, y no con la cuenta gratuita personal de cada empleado.

Esto enlaza con algo más profundo que el RGPD: tu deber de asesorar al cliente con un análisis objetivo y personalizado. Lo desarrollamos en qué supervisión y control exige la IA en la correduría.

Una renovación, paso a paso

Donde más tiempo se recupera es en las tareas que vuelven cada año con la misma forma. La renovación es la más clara: cada año haces lo mismo: revisar la póliza que vence, mirar si ha cambiado algo en el riesgo del cliente, comparar con alguna alternativa, preparar la comunicación. Si ese proceso está definido, la IA lo ejecuta contigo siempre igual:

  1. Extrae de la póliza vigente vencimiento, prima, capitales y franquicias.
  2. Compara con la oferta de renovación o con una alternativa, sobre el texto.
  3. Marca lo que ha cambiado y lo que no consta.
  4. Redacta un borrador de comunicación al cliente.
  5. Tú revisas, decides la recomendación y envías.

Los cuatro primeros pasos son trabajo mecánico. El quinto es tu oficio. Definirlo una vez tiene otra ventaja: todo el equipo trabaja con el mismo criterio, no con el prompt que cada uno se ha inventado.

Checklist antes de meter un proceso en la IA

  • ¿Se repite al menos cada semana?
  • ¿Puedo revisar el resultado contra un documento original?
  • ¿Puedo hacerlo con datos anonimizados?
  • ¿Está claro quién revisa y firma antes de que salga?
  • ¿Queda registro de qué se pidió y qué se envió?

Si alguna respuesta es “no”, ese proceso todavía no está listo.

Aprender a hacerlo con tu propia cartera

Lo que FECOR recomendaba hace ya unos años sigue siendo lo más útil: formación. Pero no una charla genérica sobre inteligencia artificial, sino aprender a montar estos procesos sobre el trabajo real de tu correduría.

Eso es lo que hacemos en la formación en IA para corredurías y peritos de seguros: en grupo reducido y presencial, con tus condicionados, tus siniestros y tus comunicaciones. Defines tus procesos una vez y sales con la IA ejecutándolos con tu criterio, revisando tú y sin soltar el control de los datos.

El asesoramiento sigue siendo tuyo

ChatGPT no va a asesorar a tus clientes. Puede quitarte de encima buena parte del trabajo que hay alrededor del asesoramiento: leer, ordenar, comparar, redactar.

La condición es trabajar sobre documentos reales, revisar siempre y no confundir una respuesta segura con una respuesta correcta. Con eso claro, el tiempo que recuperas vuelve a donde tiene que estar: en el cliente.


Esto es orientación práctica, no asesoramiento jurídico. Antes de incorporar una herramienta de IA a la correduría, revisa con tu responsable de protección de datos las condiciones de tratamiento y el encaje con tus obligaciones como mediador.

Si quieres ver cómo aplicarlo en tu correduría, lo hablamos con calma en una llamada.