Un buen prompt es la diferencia entre una IA que te ahorra horas y una que te devuelve texto genérico que no sirve. No va de “trucos”: va de decirle bien qué quieres, con qué contexto y en qué formato.
Aquí tienes una guía por tareas reales de despacho, con ejemplos que puedes copiar y adaptar. Y, al final, lo que ningún recopilatorio de “91 prompts” te dice: lo que nunca debes hacer.
La estructura de un buen prompt jurídico
Casi todos los prompts útiles tienen las mismas cuatro piezas:
| Componente | Qué es | Ejemplo |
|---|---|---|
| Rol | Quién quieres que sea la IA | “Actúa como abogado procesalista en España.” |
| Contexto | El material y los límites | “A partir de esta sentencia…” |
| Tarea | Qué quieres, concreto | “Extrae los hechos probados.” |
| Formato | Cómo quieres la salida | “En una tabla con cuatro columnas.” |
Si un prompt te falla, casi siempre es porque falta una de esas cuatro. Empieza por añadirlas antes de dar por mala la herramienta.
Prompts para redacción
Para arrancar borradores. Nunca para cerrarlos: el criterio y la firma siguen siendo tuyos.
Actúa como abogado mercantilista. Redacta un primer borrador de cláusula de confidencialidad para un contrato de prestación de servicios entre dos empresas españolas. Tono formal, redacción clara, sin cláusulas abusivas. Márcame entre corchetes los datos que debo completar.
A partir de estas notas de una reunión con cliente, redacta un borrador de carta de requerimiento por impago. Estructura: encabezado, hechos, fundamento, requerimiento y plazo. Deja en corchetes lo que necesite verificar.
Prompts para análisis
Aquí es donde la IA te devuelve más tiempo: leer y estructurar rápido.
Actúa como abogado procesalista en España. Analiza esta sentencia y devuélvemela en una tabla con: hechos probados, fundamentos jurídicos clave, doctrina aplicada y fallo. Añade una fila final con posibles motivos de recurso y puntos débiles de la motivación.
Revisa este contrato de arrendamiento y dame: (1) un resumen en 5 líneas, (2) las cláusulas que suponen un riesgo para mi cliente arrendatario, y (3) qué falta respecto a un contrato estándar. No inventes cláusulas que no estén en el texto.
Ese último matiz —“no inventes”— no es un capricho. Es tu primera defensa contra el mayor riesgo de estas herramientas, del que hablamos más abajo.
Prompts para comunicación
La IA también te ahorra el “traducir” lo jurídico al lenguaje del cliente.
Reescribe este párrafo de un escrito para que lo entienda un cliente sin formación jurídica. Mantén el rigor, quita el tecnicismo innecesario y no cambies el sentido legal.
Lo que NUNCA debes hacer con un prompt
Esta es la parte que separa usar la IA con cabeza de meterte en un problema.
- No metas datos de cliente sin garantías. Antes de pegar un escrito real con datos personales, asegúrate de que la herramienta cumple. Esto no es opcional: es tu deber de secreto profesional y RGPD.
- No confíes en una cita que no has verificado. La IA puede inventar jurisprudencia con apariencia perfecta. Hay abogados sancionados por presentar escritos con sentencias que no existían. Verifica siempre contra la fuente.
- No delegues el juicio. La IA propone un borrador; el que responde ante el cliente y el juzgado eres tú.
Un buen prompt acelera el trabajo. No sustituye tu criterio, y saber usarlo bien es parte de lo que el AI Act ya te exige.
Cómo lo planteamos nosotros
Coleccionar prompts sueltos sirve para arrancar. Pero lo que de verdad cambia tu día a día es encajar la IA en el despacho con método: tener herramientas propias montadas sobre tu documentación real, con tu criterio dentro y sin soltar el control.
En la formación no te damos una lista de prompts para copiar. Aprendes a construir esas piezas —revisar contratos, resumir expedientes, analizar documentación— sobre tu propio trabajo, para que dejen de ser trucos y pasen a ser parte de cómo trabaja tu despacho.
Esto es orientación práctica, no asesoramiento jurídico. Revisa siempre el resultado de cualquier herramienta antes de usarlo con un cliente o en un procedimiento.
Si te encaja esta forma de trabajar, el siguiente paso es sencillo: hablarlo y ver cómo aplicarlo a tu despacho.